AMOR, NO CONTROL

Es un programa de intervención para la reducción de Violencias Afectivas (intrafamiliar, de pareja y de género), estructurado desde el enfoque conceptual, metodológico y de aplicación de Cultura Ciudadana, compuesto de 10 acciones de cambio cultural, para ser ejecutado en un tiempo estimado de 24 meses. Se define como una iniciativa incidencia en programas o políticas públicas, que puede ser aplicada a nivel regional y/o nacional”

 

Reducción de violencias afectivas

Cuando hablamos de Violencias Afectivas, hacemos referencia a “las agresiones realizadas contra la pareja “en nombre del amor” las cuales se encuentran fundamentadas en un elemento cultural de alta influencia, especialmente en América Latina: el romanticismo o amor romántico que se compone de creencias que vinculan el amor al sufrimiento, la agresión, la posesión, la dependencia y el control.

Desde el modelo conceptual de Cultura Ciudadana, entendemos las violencias afectivas como un problema de desarmonía entre sistemas reguladores. Por un lado, el sistema de reglas legales establece que las violencias intrafamiliar, de pareja y contra la mujer constituyen delitos que son prohibidos y deben ser castigados, sin embargo, el sistema de normas sociales propio de la regulación cultural presenta una fuerte validación de estas violencias a través de creencias compartidas como por ejemplo que en “pelea de marido y mujer nadie se debe meter”, o que a las mujeres maltratadas les gusta que les peguen” o que “algo hicieron para provocar las agresiones”.

Persiguiendo la alineación entre los anteriores sistemas de normas, la Línea de Reducción de Violencias Afectivas cuenta con el Programa de Intervención Amor, No Control que busca generar la disminución de tales violencias, mediante 10 acciones estructuradas desde el enfoque conceptual, metodológico y de aplicación de Cultura Ciudadana. Este programa, definido como una iniciativa de incidencia en programas o políticas públicas, puede ser aplicado a nivel regional y/o nacional durante un tiempo estimado de 24 meses.

Se tiene como reto transversal abordar la construcción de identidades de genero no violentas y equitativas, las cuales se configuran en un condicional de relacionamiento que trasciende el ámbito privado e individual para convertirse en una cuestión cultural y pública. La superación de los estereotipos de género machistas marcados por el uso de la fuerza y la dominación, sólo puede surgir del trabajo conjunto con hombres y con mujeres para erradicar la violencia y trasformar las identidades. Por ello, la intervención de cambio cultural se centra en la invitación a la ciudadanía a la transformación voluntaria de aquellas creencias, comportamientos y actitudes que contribuyen a la construcción de identidades en las que se valida el uso de la violencia y la agresión, principalmente, en escenarios de pareja y familia.